viernes, 30 de enero de 2015

Difícil y doblemente satisfactorio...

En este mundo hay dos tipos de personas: por un lado están los que les gusta que se lo den todo hecho; son personas que no se comen el coco para nada y tiran la toalla antes de intentar hacer algo. Por el otro lado están las personas que aman los retos; personas que luchan hasta el último momento por alcanzar aquello que desean. A esas personas dedico mi entrada esta noche.

Son personas soñadoras, las más locas de todas, tienen muchísima imaginación y siempre tienen algo entre manos. La constancia y la ilusión son su bandera. 

A pesar de que la dura realidad haya golpeado a más de uno, estos no bajan la cabeza y con una sonrisa son capaces de mover montañas. No hay obstáculo que se les resista, dan lo mejor de sí mismos hasta que lo han dado todo y no les queda nada.

¿Qué sucede cuando piensas que no te queda nada? 

Llegas a un estado de desesperación, en el que toda esa positividad parece haber perecido en las tinieblas, piensas que ya no hay manera de dar la vuelta a la tortilla, que la situación es insostenible y que no puedes hacer nada más.

De repente, el tiempo se detiene, miras a tu alrededor y ves las cosas de otra forma, vez los matices con más claridad, el universo se expande y todo rebosa de belleza y armonía, es entonces cuando recuperas esa chispa de esperanza que necesitabas y todo vuelve a fluir. Tus ideas se multiplican y vuelves a sonreír, y una vez más eres el dueño de tu destino. 

Con esto quiero decir que en la vida tenemos muchas metas; algunas son fáciles de lograr y casi no nos enteramos cuando las conseguimos, pero las metas más complicadas de conseguir nos dan el doble de placer una vez logradas. Es por eso que debemos hacer hincapié en esforzarnos por conseguir lo que queremos, nadie va a llegar a nuestras vidas a hacernos felices, así que busquemos esa felicidad por nosotros mismos, igual con un poco de suerte la felicidad de dos personas puede coincidir en el camino, eso nunca se sabe.

¡Seguimos luchando, buenas noches!

lunes, 12 de enero de 2015

Inspiración

Durante las vacaciones de Navidad he estado buscando la manera de inspirarme, para escribir la enorme cantidad de chorradas que subo a este blog es necesario estar muy inspirado. El caso es que dejé de escribir para recuperar un poco la inspiración, para buscarla en más sitios.

Buscando y buscando, me di cuenta de que, si nos paramos a observar las cosas con detenimiento, en vez de hacerlo como siempre, resulta más sencillo encontrar belleza y desasosiego en nuestro alrededor. Y es que hay más cosas bellas de las que nos podemos imaginar, además, la belleza reside en las cosas más sencillas de la vida.

Encontrar la inspiración para aquello que nos guste hacer es más sencillo de lo que pensamos, bien cierto es que cada uno la encuentra en una cosa diferente, pero quiero pensar que todos la encontramos en cosas bellas.

Con esto quiero decir, y esta vez seré breve, que es bueno que nos paremos a observar aquello que nos rodea, y que es conveniente echar dos vistazos por si acaso, no vaya a ser que nos perdamos un detalle importante. Evidentemente estoy siendo muy metafórico, quiero subrayarlo para que quede claro; esto que digo se puede aplicar a muchas situaciones de nuestras vidas.

Admiren la belleza que les rodea y no pierdan detalle, porque cuando la belleza se va, esta no vuelve, y entonces habríamos de centrar nuestra vista en otra cosa que nos produzca ese cosquilleo y esas ganas de ponernos a escribir, componer...

viernes, 9 de enero de 2015

¡He vuelto!

Después de un mes de vacaciones blogueras, vuelvo a coger papel y lápiz repleto de ideas frescas para todos vosotros. Espero que no me hayan echado mucho de menos. 

Para volver a entrar en calor, voy a hablar brevemente de la Navidad, ese espacio temporal en el cuál decidimos pasar más tiempo en familia, al mismo tiempo que decidimos comer y beber más que de costumbre. 

Supuestamente celebramos un acontecimiento religioso, el nacimiento del niño Jesús, el Salvador enviado por Dios a la Tierra engendrado por la Virgen María por intersección del Espíritu Santo (la teoría la conocemos todos los que hemos estudiado religión católica en la escuela). 

Ese acontecimiento histórico fue clave para que empezara a formarse la tradición de celebrar la Navidad. No voy a hablar sobre cómo se celebraba antiguamente porque no es algo que me haya tocado vivir, quiero centrarme en cómo se vive la Navidad hoy en día. 

Algunos montamos el portal de Belén, donde representamos el momento en el que el niño Jesús nace, he visto nieve en algunas maquetas... ¿Os habéis parado a pensar  Algunos montan el árbol de Navidad, pero... ¿Qué representa el árbol de Navidad? ¿Por qué lo ponemos? ¿Porque es lo típico? ¿Y por qué es típico poner un árbol con bolitas? 

Nos reunimos en familia con personas que puede que haga un año que no vemos solo porque es Navidad, ¿Por qué hemos decidido que la Navidad es un tiempo de reunirnos en familia? ¿No sería mejor hacer estas reuniones más a menudo? 

Siempre difundimos mensajes de paz y amor en Navidad, alegando que es un tiempo de armonía y felicidad ¿Por qué es un tiempo de armonía y felicidad? ¿Por qué solo en Navidad? ¿No sería mejor que ese mensaje perdurara? ¿Por qué nos hacemos tantos propósitos en estas fechas?

Otro tema que me escama es el consumismo, gastamos una gran cantidad de dinero en comida y regalos ¿Por qué focalizar ese consumo desmesurado en una fecha concreta del año? ¿Por qué no hacer pequeños detallitos durante todo el año? 

La crítica que pretendo hacer es la siguiente: desconocemos completamente lo que estamos celebrando, y nuestra excusa es: "se ha hecho así siempre" ¿Cuánto es siempre? Lo que quiero decir es que desconocemos el origen de la Navidad, pero tampoco es que nos lo cuestionemos, nos da igual, nos dejamos llevar por lo que nos cuentan y nos subimos al carro sin importarnos nada en absoluto. Consumimos porque pensamos que es bueno hacerlo, pero el resto del año vivimos con el agua al cuello ¿Es esto consumo responsable? ¿Nos importa? 

Como conclusión, personalmente pienso que es muy bonito reunirse en familia, hacernos regalos y compartir de lo que tenemos juntos, me encanta, adoro la Navidad aunque la esté criticando duramente, pero sería mucho más adorable si durase todo el año, es decir, si ese espíritu festivo no tuviera fecha de caducidad, si no fuéramos tan impulsivos a la hora de gastar y repartiéramos los gastos a lo largo del año, si conociéramos nuestras tradiciones en vez de dejarnos llevar por lo que nos cuentan otros...