lunes, 7 de diciembre de 2015

Y a veces ocurre...

Llevo unas semanas sin escribir asimilando cosas nuevas que me han pasado, cosas que han dado un pequeño gran vuelco a mi vida. Cuando digo utilizo el verbo "asimilar" no quiere decir que sean cosas malas, de hecho, esta vez se trata de todo lo contrario, y es que no han dejado de pasarme cosas maravillosas.

A veces ocurre que conoces gente nueva con la que conectas inmediatamente, personas a las que puedes llamar amigos sin miedo a equivocarte y en las que puedes confiar, personas con las que pasar grandes momentos y que te saben ayudar cuando no tienes un buen día.

A veces ocurre que, además de eso, ves un poco de luz en tu vida profesional, vives nuevas experiencias, amplías currículo y aprovechas todas las oportunidades que te llegan. Hay que enriquecerse de todo lo que pueda reportarte algo positivo sin importar el esfuerzo que haya que realizar para conseguirlo.

Y me guardo lo mejor para el final: a veces ocurre que conoces a una persona que, desde el primer instante, te transmite todo tipo de emociones y sensaciones difíciles de explicar, una persona que destruye tus muros defensivos, que rompe todos tus esquemas y empieza a construirme un camino hermoso por el cuál es más sencillo y agradable avanzar.

Yo había renunciado por completo al amor, estaba empeñado en negar su existencia ya que anteriormente solo me había reportado problemas y desengaños, pero, como un regalo del cielo llegó ella para darme una importante lección, para hacer de mi un hombre más feliz si cabe y más realizado. Su sonrisa hipnotizante, su mirada sincera, sus incontables muestras de cariño... me siento muy afortunado de estar junto a una persona única como ella. 

No puedo dejar de dar gracias a la vida =]