lunes, 16 de febrero de 2015

Los sueños... sueños son

Antonio, 35 años, ingeniero industrial; todas las noches trabaja de camarero en un "pub" porque no encuentra un trabajo acorde a su titulación. Llega muy tarde de trabajar. el cansancio se apodera rápidamente de su cuerpo.

Se dispone a dormir, en su desesperada mente habitan los más bonitos pensamientos, y es que, mientras duerme: 

Antonio trabaja como ingeniero en la empresa con mayor prestigio del país, tiene dinero para independizarse y para ayudar a quien más lo necesite. 

Antonio se casa con Rosa, la mujer que siempre amó pero que nunca le correspondió, pues ya estaba con Armando antes de conocerle. Su amor es verdadero, así como pleno y duradero.

Mientras sueña, Antonio es capaz de alcanzar todo aquello que ansía, puede tocar el cielo y las estrellas, es capaz de encontrar felicidad donde realmente no la hay.

Los sueños nos acercan mientras dormimos a una felicidad platónica: nos dan un trabajo digno, nos ponen junto a la persona que más queremos, nos hacen levantarnos de la cama inconscientemente o incluso nos hacen gritar desbocados. 

Como os he relatado brevemente, los sueños reflejan aquello que más deseamos y nos hacen más felices durante un corto espacio de tiempo. No dejen de soñar, jamás podrán quitarnos algo tan propio como nuestros sueños. 

Pero tampoco dejen de luchar por hacerlos realidad, pues conformarse con la fantasía del momento puede hacer que nuestra felicidad carezca de plenitud.

Un fuerte abrazo de quien os escribe.

lunes, 2 de febrero de 2015

Parálisis emocional

¿Nunca os ha pasado que estáis tan a gusto que no sabéis qué hacer? Cuando recuerdas ese momento piensas que podrías haber hecho mil cosas para hacerlo único e inigualable, pero estabas totalmente bloqueado. 

¿Nunca os ha pasado que la indecisión y la inseguridad te han dejado inmóvil, sin reacción? Ese momento en el que hubieras hecho x, pero no hubo valor para despejar la incógnita al exterior, ese momento en que piensas que el error y el fracaso te van a dar un frío abrazo, ese momento en que te sientes estúpido y no sabes cómo reaccionar.

Si la respuesta es afirmativa, usted sufre o ha sufrido de parálisis emocional, un término que describe a la perfección lo anteriormente mencionado. 

Me gustaría recrearme en muchas posibles situaciones, pero no es mi intención aburriros, así que hoy seré breve. Esta parálisis emocional de la que os hablo es un fenómeno cuanto menos curioso, parece como si nuestro subconsciente quisiera que la caguemos, como si de una burla del destino se tratase. Ese bloqueo del que os hablo nos hace sentirnos estúpidos, nos hace darle mil vueltas a la cabeza e incluso puede llevarnos a la desesperación. 

Como habéis podido notar, también nos lleva a ser más dramáticos de la cuenta, llevando las cosas al extremo, pero pienso que está bien dejar nuestros pensamientos volar.

Traten de paliar esa parálisis, los mejores remedios son un poco de locura y una buena sonrisa. ¡Que tengan una buena semana!