¿Nunca os ha pasado que estáis tan a gusto que no sabéis qué hacer? Cuando recuerdas ese momento piensas que podrías haber hecho mil cosas para hacerlo único e inigualable, pero estabas totalmente bloqueado.
¿Nunca os ha pasado que la indecisión y la inseguridad te han dejado inmóvil, sin reacción? Ese momento en el que hubieras hecho x, pero no hubo valor para despejar la incógnita al exterior, ese momento en que piensas que el error y el fracaso te van a dar un frío abrazo, ese momento en que te sientes estúpido y no sabes cómo reaccionar.
Si la respuesta es afirmativa, usted sufre o ha sufrido de parálisis emocional, un término que describe a la perfección lo anteriormente mencionado.
Me gustaría recrearme en muchas posibles situaciones, pero no es mi intención aburriros, así que hoy seré breve. Esta parálisis emocional de la que os hablo es un fenómeno cuanto menos curioso, parece como si nuestro subconsciente quisiera que la caguemos, como si de una burla del destino se tratase. Ese bloqueo del que os hablo nos hace sentirnos estúpidos, nos hace darle mil vueltas a la cabeza e incluso puede llevarnos a la desesperación.
Como habéis podido notar, también nos lleva a ser más dramáticos de la cuenta, llevando las cosas al extremo, pero pienso que está bien dejar nuestros pensamientos volar.
Traten de paliar esa parálisis, los mejores remedios son un poco de locura y una buena sonrisa. ¡Que tengan una buena semana!
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