Hay días en los que es mejor no levantarse... esa frase la he podido oír y leer en una enorme cantidad de ocasiones, y lo cierto es que no puedo negar su veracidad, hay días de mierda en los que todo sale mal.
Son días en los que tu estado anímico no te permite mostrar tu mejor versión, días en los que realizar la más sencilla acción nos parece un mundo, días en los que no nos apetece hablar con nadie, días en los que nos machacamos mentalmente a base de pensamientos destructivos, días en los que no encontramos la motivación en nada de lo que hacemos... en definitiva, días negros.
Nuestros seres queridos, al ver nuestro estado anímico, tratan de animarnos y sacarnos una sonrisa, pero muchas veces resulta inútil, ya que, en realidad parece que queremos estar así, no hacemos nada por salir de esa situación. A veces ocurre que alguien especial hace de héroe y salva nuestro día, pero eso solo ocurre en ocasiones muy especiales y muy puntuales.
¿Qué puedo decir sobre estos días que os sirva de consejo? Pues nada, lo cierto es que no os puedo aconsejar nada, todos tenemos días malos, forman parte de nuestra vida y nosotros somos los únicos que podemos salir de esa dinámica negativa.
Así que os deseo que no tengáis muchos días de este tipo, porque te dejan totalmente hecho trizas. ¡Intenten ser el héroe que salva el día!
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