Hoy quiero hacer un homenaje a los "buenazos". Aquellas personas que tienen buen corazón, a las personas nobles, esas personas que, desinteresadamente, prestan su ayuda a sus seres queridos (y no tan queridos a veces).
Antes de meterme en materia, he de advertiros de que no todas las entradas de este blog van a ser serias ni en un registro culto, de vez en cuando haré uso de un lenguaje más coloquial, incluso puede que ilustre mis entradas con recursos como la ironía y el sarcasmo.
En el mundo existen muchos tipos de personas, los hay más buenos, más malos, y luego están los tontos buenazos. Antes de caracterizar a ese tipo de personas, vamos a partir del principìo de que "nadie es un santo" ya lo sabemos, pero hago mención de ello por si acaso.
Estos "buenazos" son personas soñadoras, suelen tener la cabeza allá por el planeta Júpiter, siempre pensando en cómo sería su vida si... pero ese condicional no termina de producirse, y ahí viven, en un eterno querer y no poder.
Son las personas perfectas para sacarte de un apuro, ya que no saben decir "no", entonces resultan ser muy efectivos en sus tareas, son personas realmente válidas, pero no son conscientes de ello.
En las relaciones, son personas pasionales, impulsivas y muy románticas. Siempre lo dan todo por la pareja, a veces hasta el extremo de cambiar por ella, viven un amor poco o nada racional.
En definitiva, hoy quiero brindar por ellos, me parece una forma muy respetable de vivir la vida, no le hacen daño a nadie. ¡QUE CORRA EL RON!
Por cierto, no me pregunten por qué conozco tan bien a ese tipo de personas.
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