La música... ese fenómeno que está presente inevitablemente en nuestras vidas. No existen palabras en nuestro léxico para expresar lo que unos cuantos acordes, o una simple melodía pueden transmitirnos.
Considero que la música es un medio para comunicarnos, como lo es la palabra hablada o el texto escrito, pero lo que lo hace distinto de estos dos medios, es que la música puede transmitir diversas emociones, ideas, pensamientos... en un solo mensaje.
Esto es posble gracias a que la música es de carácter interpretativo, es decir, a cada uno le suscita una cosa distinta, y eso es lo que la hace tan rica.
La música está al alcance de todos. Resulta muy sencillo encontrar la música que deseamos escuchar en cada momento. Además, según cual sea nuestro estado de ánimo, escuchamos un tipo de música u otro, lo cual me resulta bastante curioso.
Normalmente, cuando estamos tristes escuchamos canciones tristes, y cuando estamos felices escuchamos canciones alegres, pero, ¿Por qué?
Parece como si quisiéramos regocijarnos en nuestro dolor (o en nuestra alegría) Parece algo sencillo de responder, pero no alcanzo a comprender. Y eso es lo bonito de la música, que nos lanza preguntas a las que no sabemos responder, y ahí es cuando encuentras la magia.
Aun tratándose de algo mágico, la música es también objeto de estudio. Y aunque cualquiera hoy en día pueda producir sonidos y llamarlos "música" (la cuarta acepción de la RAE sobre el concepto "música" dicta: Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente) en realidad no es así.
Antes de conocer un poco la música desde el ámbito teórico, pensaba que era una estupidez estudiarla. Yo decía "si tienes buen oído e intuición, estudiar es una pérdida de tiempo" Gracias a mi proceso de madurez personal, conseguí empezar a estudiar la música un poco en profundidad, y ahora mi pensamiento es completamente opuesto.
Es cierto que no hay que ser un titulado ni un experto para componer canciones, y a la vista está que han habido grandes artistas que no tenían ni idea, pero pienso que es importante conocer lo que haces, y eso lo puedo aplicar a cualquier área del conocimiento.
Además, cuando conoces un poco la teoría musical: lectoescritura de partituras, composición y clasificación de los instrumentos... te estás enriqueciendo como músico: eres capaz de componer piezas más complejas (Bethoveen era sordo y compuso 9 sinfonías maravillosas) y pienso que la experiencia que vives luego con la música es mil veces más satisfactoria.
Dicho esto, no me queda más remedio que aconsejaros que, sea cual sea vuestra meta en la vida, que os informéis mucho y que intentéis saber lo máximo posible para sacar el mayor partido a las cosas.
Y por último, concluyo dando gracias a la música por ser tan polivalente, por transmitirnos tantas cosas, gracias a los grandes músicos por hacer esa música posible, y gracias por los que vendrán, que espero que sean muchos...
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