Le llamaban el iluso, se pasaba las horas muertas imaginando cómo sería su vida ideal. Tal era su implicación en ese proceso mental que a veces se creía que las cosas que imaginaba iban a pasar en la vida real.
Sus amigos y familiares más cercanos le advertían en repetidas ocasiones que esa manera de pensar y ver la vida no le traería nada bueno, pero el alegaba siempre que era feliz viviendo en su nubecita de algodón.
Se negaba a aceptar la realidad que le rodeaba, quería pensar que la gente era buena por naturaleza y nunca por conveniencia, que había más dicha que dolor en el mundo, que había más flores en la tierra que rocas en el mar, que había más luz que oscuridad...
Ese chico vivió eternamente en su mundo de fantasía, siempre ajeno a la realidad, podríamos criticarlo de mil maneras y decir que era un ignorante o un iluso, como lo llamaban siempre, pero nadie podrá negar jamás que ese chico era feliz, que su sonrisa nunca pudo ser borrada de su rostro.
Me ha parecido súper súper monisimo. Me siento muy identificada, siempre me dicen que soy un a ilusa, pero prefiero seguir viviendo en mi nubecita de algodincito. Pd: admiro todas tus publicaciones. :) :) :) :) :) ;)
ResponderEliminar¡Muchísimas gracias! Me hace muy feliz ver que haya gente que les gusten mis publicaciones =]
EliminarA veces somos más felices en nuestra nubecita apartados de la cruel realidad que a veces nos rodea...