lunes, 7 de diciembre de 2015

Y a veces ocurre...

Llevo unas semanas sin escribir asimilando cosas nuevas que me han pasado, cosas que han dado un pequeño gran vuelco a mi vida. Cuando digo utilizo el verbo "asimilar" no quiere decir que sean cosas malas, de hecho, esta vez se trata de todo lo contrario, y es que no han dejado de pasarme cosas maravillosas.

A veces ocurre que conoces gente nueva con la que conectas inmediatamente, personas a las que puedes llamar amigos sin miedo a equivocarte y en las que puedes confiar, personas con las que pasar grandes momentos y que te saben ayudar cuando no tienes un buen día.

A veces ocurre que, además de eso, ves un poco de luz en tu vida profesional, vives nuevas experiencias, amplías currículo y aprovechas todas las oportunidades que te llegan. Hay que enriquecerse de todo lo que pueda reportarte algo positivo sin importar el esfuerzo que haya que realizar para conseguirlo.

Y me guardo lo mejor para el final: a veces ocurre que conoces a una persona que, desde el primer instante, te transmite todo tipo de emociones y sensaciones difíciles de explicar, una persona que destruye tus muros defensivos, que rompe todos tus esquemas y empieza a construirme un camino hermoso por el cuál es más sencillo y agradable avanzar.

Yo había renunciado por completo al amor, estaba empeñado en negar su existencia ya que anteriormente solo me había reportado problemas y desengaños, pero, como un regalo del cielo llegó ella para darme una importante lección, para hacer de mi un hombre más feliz si cabe y más realizado. Su sonrisa hipnotizante, su mirada sincera, sus incontables muestras de cariño... me siento muy afortunado de estar junto a una persona única como ella. 

No puedo dejar de dar gracias a la vida =]


sábado, 17 de octubre de 2015

Todos cometemos errores

Seguro que alguna vez os habéis visto en la horrible situación de haber cometido un error. Existen errores y errores, de eso no cabe duda, pero hoy quiero destacar uno de los más feos que existen: hacer daño a una persona.

No os hablo de daño físico, os hablo de daño psicológico, a mi forma de ver el peor de todos. Da igual si lo hacemos intencionadamente o no, una vez que hacemos daño, este ya está hecho y no hay vuelta atrás, lo que sea que hayamos dicho ya ha penetrado como un puñal afilado en el corazón de la otra persona; decir que ha sido sin querer resulta ser una estupidez.

Una vez que el daño está hecho da igual todo lo que hayas hecho por esa persona, da igual, lo digo dos veces para recalcarlo y quede bien claro. Todo queda en el olvido en ese momento y ese evento doloroso pasa a un primer y único plano. Puede sonar injusto, pero realmente es así y llega a ser comprensible, ya que es con lo último que te quedas.

La persona que hace el daño, siempre y cuando es consciente de ello, enseguida se siente mal y se arrepiente. Eso está muy bien, pero no soluciona una mierda el problema en cuestión. Con esto quiero decir que es bueno arrepentirse, reconocer los errores y darse cuenta de las cosas, pero el problema no termina ahí, la clave está en solucionar el problema.

Dependiendo de la gravedad del mismo, este será solucionable con más o menos dificultad: a veces vale con mostrar arrepentimiento y pedir disculpas con total sinceridad, pero la gran mayoría de las veces el error puede llevarte a perder a esa persona irremediablemente. 

Es lógico que te tortures por ello, pero realmente eso no soluciona nada, ya has destruido algo, por así decirlo, no te destruyas a ti mismo también, céntrate en las soluciones y busca la manera de enmendar tus errores, aprende de ellos, todos los cometemos a diario. 

Fácil de decir, difícil de aplicar...

martes, 6 de octubre de 2015

Tocar la guitarra

Tocar la guitarra es lo que más me gusta hacer en la vida, quiero compartir con vosotros lo que significa para mí.

Me acerco al armario donde la tengo guardada, la cojo, la saco de su funda y me siento en la cama. Compruebo que está bien afinada y, antes de emitir ningún sonido, tomo un poco de aire.

Normalmente, cuando toco la guitarra, me dedico a componer, no me gusta copiar lo que otros hacen, entonces comienzo a combinar sonidos que, de alguna manera, expresen lo que siento en el momento de tocar, es una forma de comunicarse y de abrirse a los demás, ya que, a veces, resulta complicado explicar ciertas cosas con las palabras.

Una vez que empiezo a tocar, la guitarra se apodera de mí, enseguida dejo de ser consciente de lo que estoy tocando, me dejo llevar por completo hasta el punto de ignorar por completo lo que me rodea, solo estamos ella y yo, convertidos en un solo ser.

Ahora os contaré cómo toco la guitarra: la mano derecha para tocar las cuerdas con extrema dulzura, sin mostrar brusquedad en ningún momento, los dedos se deslizan suavemente por las cuerdas para que el sonido sea lo más limpio posible, no hace falta ser bruto para que la guitarra suene más fuerte. La mano izquierda es la que pone la fuerza y la velocidad en el mástil, es imprescindible pulsar con fuerza para producir con exactitud el sonido que queremos.

Vemos pues, que se realiza un reparto de fuerzas en la guitarra, la fuerza por un lado y la dulzura por el otro, llegamos así a un equilibrio bastante curioso, ¿no creéis? 

Pues esta es mi visión particular de la guitarra, esto lo puedo aplicar perfectamente a cualquier instrumento que toque, pero cada uno tiene sus características y la guitarra es el más especial para mí. 

Ahora os lanzo la pregunta a vosotros: ¿Qué sentís al hacer lo que más os gusta?

domingo, 4 de octubre de 2015

Estado de gracia

Ganas de correr muy deprisa hacia un lado y a otro, ganas de gritar a los cuatro vientos, ganas de saltar más alto que nunca, ganas de sonreír a todas horas, ganas de abrazar a una persona con todas tus fuerzas, ganas de decir tonterías y cosas sin sentido...

Energía de sobra para hacer todo eso sin cansarte ni un poquito, energía de sobra para que no te duela nada, energía de sobra para no comer durante horas y horas...

El poder que tienen ciertas personas sobre nosotros, señoras y señores, es asombroso.

viernes, 2 de octubre de 2015

Microrrelato 3

Le llamaban el iluso, se pasaba las horas muertas imaginando cómo sería su vida ideal. Tal era su implicación en ese proceso mental que a veces se creía que las cosas que imaginaba iban a pasar en la vida real.

Sus amigos y familiares más cercanos le advertían en repetidas ocasiones que esa manera de pensar y ver la vida no le traería nada bueno, pero el alegaba siempre que era feliz viviendo en su nubecita de algodón. 

Se negaba a aceptar la realidad que le rodeaba, quería pensar que la gente era buena por naturaleza y nunca por conveniencia, que había más dicha que dolor en el mundo, que había más flores en la tierra que rocas en el mar, que había más luz que oscuridad... 

Ese chico vivió eternamente en su mundo de fantasía, siempre ajeno a la realidad, podríamos criticarlo de mil maneras y decir que era un ignorante o un iluso, como lo llamaban siempre, pero nadie podrá negar jamás que ese chico era feliz, que su sonrisa nunca pudo ser borrada de su rostro.

jueves, 1 de octubre de 2015

Microrrelato 2

Sentía que la situación se le iba de las manos, no podía soportar el hecho de sentirse tan solo y tan incomprendido. Las horas pasaban muy despacio en aquella habitación vacía, encerrado entre cuatro paredes, atrapado en sus propios pensamientos oscuros.

Un buen día decidió abandonar aquel letargo de dolor y melancolía, decidió que era el momento de poner fin a su amarga existencia, se dirigió al punto más alto de la muralla que daba al mar, quería fusionarse con aquel conglomerado de piedras puntiagudas que allí se encontraban.

Cuando fue a saltar, oyó una voz que desde lejos gritaba: _¡No lo haga! ¡Nadie merece acabar así!
El chico se dio la vuelta aterrorizado a la vez que sorprendido, no podía articular ni un solo sonido, el tiempo se detuvo. 

Era la primera vez que oía una voz, aquello fue milagroso.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Microrrelato 1

El estaba absorto en sus pensamientos, ignoraba todo aquello que tenía a su alrededor. De repente sintió un leve cosquilleo en la espalda, como una especie de escalofrío que la recorrió de abajo a arriba, fue entonces cuando levantó la cabeza, se dio la vuelta y la vio; contempló la cosa más hermosa que se había echado a la cara. 

Sonrió.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El poder de la mirada

Hace unos meses os hablé del poder de la sonrisa, como vi que os gustó bastante esa entrada, voy a seguir hablando de poderes; en esta ocasión os presentaré el poder de la mirada.

La mirada indica cómo miramos a alguien a través de los ojos, indica de qué forma nos dirigimos indirectamente a una persona. Al mismo tiempo, expresa infinidad de emociones: sentimientos, ideas, intenciones... la mirada, en mi humilde opinión, es la mayor fuente de información de una persona a nivel emocional. 

Usar la mirada para decir cualquier cosa a alguien es un poder maravilloso que deberíamos saber utilizar: a veces las palabras no son suficientes para expresar con claridad lo que sentimos, de hecho, muchas veces somos incapaces de articular una sola palabra en ciertas situaciones, entonces es cuando miramos a esa persona y tratamos de transmitir ese sentimiento que tenemos dentro y necesitamos sacar.

Muchas veces perdemos el control de nuestra propia mirada, es normal, ya que hay ciertas situaciones que superan a nuestra mente, la mirada se apodera de ella, pintando, exteriorizando lo que una persona tiene en su interior.

Como amante de la observación que soy, os recomiendo que aprendáis de las miradas de los demás, regocijaros en ellas, os ayudará a conocer mejor a las personas, no pierdan detalle, podrán descubrir auténticas maravillas. 

¡Feliz fin de semana!




viernes, 25 de septiembre de 2015

Egoísmo emocional

Darlo todo por una persona está muy bien, la quieres y estás dispuesto a hacer cualquier cosa por verla u oírla sonreír, eso te alegra los días y te hace sentir muy especial como persona, pero a veces no todo es tan bonito como lo pinto.

Bien cierto es que las cosas deben hacerse sin esperar nada a cambio y debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen, al menos eso es lo que me dicta la conciencia, pero... ¿Hasta qué punto es sano entregarse abiertamente a una persona? ¿Es lícito darlo todo por alguien que no da un duro por ti? ¿No sería mejor ser un poco más egoístas emocionalmente hablando?

Inconscientemente, al hacer algo por alguien, buscamos un "feedback" de esa persona, una retroalimentación, algo que nos llene y nos haga pensar que aquello que hemos hecho sirve para algo y está bien. De alguna manera necesitamos la aprobación de la otra persona pero... ¿Por qué? Pues porque cuando no obtenemos nada a cambio, nos sentimos vacíos, inútiles e incomprendidos...

A veces llegamos a odiarnos a nosotros mismos por cosas así, hasta el punto de destruirnos como personas.

Seguro que alguna vez os han dicho "haz esto por mí" y tu te preguntas: "¿y quién hace las cosas por mí?" "¿quién es capaz de reparar la frustración que obtengo cada vez que hago algo en vano?"

Señoras y señores, no sean esclavos de nadie, sois seres libres, dotados de una mente maravillosa y con capacidad de elección. Den sola y únicamente a las personas que os den, sean un poco más egoístas y no sentiréis que sois unos inútiles, porque ninguno lo sois.

Puntualizo brevemente que la gran mayoría de mis entradas no están basadas en hechos reales, son simulaciones que creo en mi mente, no me gusta hablar de mi vida personal por aquí.


domingo, 7 de junio de 2015

He venido...

Un buen día decidió ir a verla, necesitaba decirle lo que por ella sentía, necesitaba sacar todo lo que llevaba dentro. Llamó a su puerta, ella abrió y le observó con incredulidad, preguntándose cómo había encontrado su casa.

"_¿Qué haces aquí? ¿a qué has venido? _preguntó sorprendida."

Su respuesta fue la siguiente: 

"_He venido a decirte algo importante, he venido a expresar lo que siento por ti, he venido a conocerte mejor, he venido a mostrarte cuánto te admiro, he venido a confesarte mis más ocultos secretos, he venido a hacerte reír cuando estés triste, he venido a cambiar tu realidad, he venido a darle un poco de color a nuestras grises vidas, he venido a escribir un libro de historia en el que seamos los protagonistas, he venido a llenar de bellos acordes esta habitación tan muda, he venido a aprender de tu magia, he venido a contemplar tu belleza desde cerca, he venido a añadir algo de pimienta a tu vida, he venido a discutir abrazando el diálogo y el respeto mutuo, he venido a dar luz a tus noches oscuras, he venido a compartir todo mi ser, he venido a ser un poco más feliz y que lo seas tu también, en definitiva, he venido para quedarme."

jueves, 28 de mayo de 2015

Siempre hay esperanza

Llevaba un tiempo sin sentir la necesidad de escribir en el blog, muchos días sin encontrar pensamientos interesantes que compartir con vosotros, días que han pasado volando sin encontrar la inspiración que siempre ansío tener. Aunque bien cierto es que han sido unos días muy fructíferos en el ámbito profesional, puesto que he tenido la oportunidad de tocar en muchos sitios con diferentes grupos, y cada experiencia que me he llevado ha sido ciertamente enriquecedora.


Si algo es cierto en esta vida, es que siempre puede ocurrir algo inesperado, y sobre esa premisa quiero hablaros hoy; cuando una persona pierde la esperanza, sea en lo que sea, deja de pensar inmediatamente que algo pueda pasar, algo que cambie por completo su situación, un acontecimiento que, por ínfimo que sea, de un puñetazo sobre la mesa y vuelque las cosas.

Y entonces, es cuando la situación da ese mágico giro inesperado. Además, ironías de la vida, esto suele ocurrir cuando ya nos hemos rendido, cuando hemos dejado de luchar y nos auto concienciamos de la imposibilidad de que el ansiado cambio tenga lugar. 


Ese estado de rendición, por llamarlo de algún modo, hace que nuestras emociones se disparen al comprobar que, efectivamente, hay esperanza, que las cosas pueden cambiar y que tu no tienes por qué ser el motor del cambio necesariamente. A veces alguien hace ese cambio posible, a veces las cosas llegan por sí solas, como por arte de magia, la vida te da segundas oportunidades. 

Dicho esto, solo puedo contemplar la belleza del momento, disfrutar las magníficas oportunidades que me da la vida, sonreír cada día un poco más y animaros a que nunca perdáis la esperanza, sean cuales sean vuestros motivos de tristeza, buenas noches. =]

miércoles, 25 de marzo de 2015

Frozen

Después de unos cuantos días sin escribir vuelvo a dedicaros unas líneas. Normalmente suelo tocar los temas en líneas generales y procurando ser lo menos egocéntrico posible, pero en esta ocasión he decidido que quiero hablaros de mí.

¿Por qué quiero hablaros de mí? Pues muy sencillo, he notado una importante serie de cambios en mi persona debido a experiencias que he tenido y me parece apropiado comentaros la siguiente reflexión:

A medida que pasa el tiempo he ido notando cambios sustanciales en mi forma de pensar y afrontar la vida; soy una persona que normalmente se ve afectada por las cosas negativas que le suceden, no tanto por las positivas, entonces, cada vez que me ocurre algo malo me encierro un poco en mí mismo. Estas cosas negativas causan un "efecto barrera" que hace que rechace cualquier estímulo que me recuerde a tal evento. El caso es que, a base de llevarme palos -algunos merecidos, todo hay que decirlo- sin darme cuenta he construido una barrera demasiado grande; un muro infranqueable en el que solo estoy yo, una fortaleza armada con las más temibles defensas de la cuál ni siquiera yo puedo salir.

Desde las murallas, la vida se ve de otra forma: no asumes ningún riesgo, vives por y para ti, olvidas el mundo que te rodea rozando a veces el egoísmo, haces como si todo te diera igual y a veces olvidas quien eres realmente. 

También me he dado cuenta de que ignoro por completo mis sentimientos, nos los escucho, huyo de ellos, quizás por miedo al fracaso o quizás porque realmente no deba escucharlos. Me digo a mí mismo que así estoy divinamente pero, ¿Es eso cierto? ¿Debería salir y arriesgarme a llevarme otro cañonazo?

Se puede decir que desde que vivo encerrado en mi castillo soy distinto a como era antes, pero no sé decir a ciencia cierta cuánto va a durar esto o si simplemente es una visión que solo yo tengo. 

A veces asomo la cabeza al exterior y siento la lluvia caer, otras siento que ha escampado, pero lo único que puedo decir con total seguridad es que aquí se está muy calentito. 


lunes, 16 de febrero de 2015

Los sueños... sueños son

Antonio, 35 años, ingeniero industrial; todas las noches trabaja de camarero en un "pub" porque no encuentra un trabajo acorde a su titulación. Llega muy tarde de trabajar. el cansancio se apodera rápidamente de su cuerpo.

Se dispone a dormir, en su desesperada mente habitan los más bonitos pensamientos, y es que, mientras duerme: 

Antonio trabaja como ingeniero en la empresa con mayor prestigio del país, tiene dinero para independizarse y para ayudar a quien más lo necesite. 

Antonio se casa con Rosa, la mujer que siempre amó pero que nunca le correspondió, pues ya estaba con Armando antes de conocerle. Su amor es verdadero, así como pleno y duradero.

Mientras sueña, Antonio es capaz de alcanzar todo aquello que ansía, puede tocar el cielo y las estrellas, es capaz de encontrar felicidad donde realmente no la hay.

Los sueños nos acercan mientras dormimos a una felicidad platónica: nos dan un trabajo digno, nos ponen junto a la persona que más queremos, nos hacen levantarnos de la cama inconscientemente o incluso nos hacen gritar desbocados. 

Como os he relatado brevemente, los sueños reflejan aquello que más deseamos y nos hacen más felices durante un corto espacio de tiempo. No dejen de soñar, jamás podrán quitarnos algo tan propio como nuestros sueños. 

Pero tampoco dejen de luchar por hacerlos realidad, pues conformarse con la fantasía del momento puede hacer que nuestra felicidad carezca de plenitud.

Un fuerte abrazo de quien os escribe.

lunes, 2 de febrero de 2015

Parálisis emocional

¿Nunca os ha pasado que estáis tan a gusto que no sabéis qué hacer? Cuando recuerdas ese momento piensas que podrías haber hecho mil cosas para hacerlo único e inigualable, pero estabas totalmente bloqueado. 

¿Nunca os ha pasado que la indecisión y la inseguridad te han dejado inmóvil, sin reacción? Ese momento en el que hubieras hecho x, pero no hubo valor para despejar la incógnita al exterior, ese momento en que piensas que el error y el fracaso te van a dar un frío abrazo, ese momento en que te sientes estúpido y no sabes cómo reaccionar.

Si la respuesta es afirmativa, usted sufre o ha sufrido de parálisis emocional, un término que describe a la perfección lo anteriormente mencionado. 

Me gustaría recrearme en muchas posibles situaciones, pero no es mi intención aburriros, así que hoy seré breve. Esta parálisis emocional de la que os hablo es un fenómeno cuanto menos curioso, parece como si nuestro subconsciente quisiera que la caguemos, como si de una burla del destino se tratase. Ese bloqueo del que os hablo nos hace sentirnos estúpidos, nos hace darle mil vueltas a la cabeza e incluso puede llevarnos a la desesperación. 

Como habéis podido notar, también nos lleva a ser más dramáticos de la cuenta, llevando las cosas al extremo, pero pienso que está bien dejar nuestros pensamientos volar.

Traten de paliar esa parálisis, los mejores remedios son un poco de locura y una buena sonrisa. ¡Que tengan una buena semana!

viernes, 30 de enero de 2015

Difícil y doblemente satisfactorio...

En este mundo hay dos tipos de personas: por un lado están los que les gusta que se lo den todo hecho; son personas que no se comen el coco para nada y tiran la toalla antes de intentar hacer algo. Por el otro lado están las personas que aman los retos; personas que luchan hasta el último momento por alcanzar aquello que desean. A esas personas dedico mi entrada esta noche.

Son personas soñadoras, las más locas de todas, tienen muchísima imaginación y siempre tienen algo entre manos. La constancia y la ilusión son su bandera. 

A pesar de que la dura realidad haya golpeado a más de uno, estos no bajan la cabeza y con una sonrisa son capaces de mover montañas. No hay obstáculo que se les resista, dan lo mejor de sí mismos hasta que lo han dado todo y no les queda nada.

¿Qué sucede cuando piensas que no te queda nada? 

Llegas a un estado de desesperación, en el que toda esa positividad parece haber perecido en las tinieblas, piensas que ya no hay manera de dar la vuelta a la tortilla, que la situación es insostenible y que no puedes hacer nada más.

De repente, el tiempo se detiene, miras a tu alrededor y ves las cosas de otra forma, vez los matices con más claridad, el universo se expande y todo rebosa de belleza y armonía, es entonces cuando recuperas esa chispa de esperanza que necesitabas y todo vuelve a fluir. Tus ideas se multiplican y vuelves a sonreír, y una vez más eres el dueño de tu destino. 

Con esto quiero decir que en la vida tenemos muchas metas; algunas son fáciles de lograr y casi no nos enteramos cuando las conseguimos, pero las metas más complicadas de conseguir nos dan el doble de placer una vez logradas. Es por eso que debemos hacer hincapié en esforzarnos por conseguir lo que queremos, nadie va a llegar a nuestras vidas a hacernos felices, así que busquemos esa felicidad por nosotros mismos, igual con un poco de suerte la felicidad de dos personas puede coincidir en el camino, eso nunca se sabe.

¡Seguimos luchando, buenas noches!

lunes, 12 de enero de 2015

Inspiración

Durante las vacaciones de Navidad he estado buscando la manera de inspirarme, para escribir la enorme cantidad de chorradas que subo a este blog es necesario estar muy inspirado. El caso es que dejé de escribir para recuperar un poco la inspiración, para buscarla en más sitios.

Buscando y buscando, me di cuenta de que, si nos paramos a observar las cosas con detenimiento, en vez de hacerlo como siempre, resulta más sencillo encontrar belleza y desasosiego en nuestro alrededor. Y es que hay más cosas bellas de las que nos podemos imaginar, además, la belleza reside en las cosas más sencillas de la vida.

Encontrar la inspiración para aquello que nos guste hacer es más sencillo de lo que pensamos, bien cierto es que cada uno la encuentra en una cosa diferente, pero quiero pensar que todos la encontramos en cosas bellas.

Con esto quiero decir, y esta vez seré breve, que es bueno que nos paremos a observar aquello que nos rodea, y que es conveniente echar dos vistazos por si acaso, no vaya a ser que nos perdamos un detalle importante. Evidentemente estoy siendo muy metafórico, quiero subrayarlo para que quede claro; esto que digo se puede aplicar a muchas situaciones de nuestras vidas.

Admiren la belleza que les rodea y no pierdan detalle, porque cuando la belleza se va, esta no vuelve, y entonces habríamos de centrar nuestra vista en otra cosa que nos produzca ese cosquilleo y esas ganas de ponernos a escribir, componer...

viernes, 9 de enero de 2015

¡He vuelto!

Después de un mes de vacaciones blogueras, vuelvo a coger papel y lápiz repleto de ideas frescas para todos vosotros. Espero que no me hayan echado mucho de menos. 

Para volver a entrar en calor, voy a hablar brevemente de la Navidad, ese espacio temporal en el cuál decidimos pasar más tiempo en familia, al mismo tiempo que decidimos comer y beber más que de costumbre. 

Supuestamente celebramos un acontecimiento religioso, el nacimiento del niño Jesús, el Salvador enviado por Dios a la Tierra engendrado por la Virgen María por intersección del Espíritu Santo (la teoría la conocemos todos los que hemos estudiado religión católica en la escuela). 

Ese acontecimiento histórico fue clave para que empezara a formarse la tradición de celebrar la Navidad. No voy a hablar sobre cómo se celebraba antiguamente porque no es algo que me haya tocado vivir, quiero centrarme en cómo se vive la Navidad hoy en día. 

Algunos montamos el portal de Belén, donde representamos el momento en el que el niño Jesús nace, he visto nieve en algunas maquetas... ¿Os habéis parado a pensar  Algunos montan el árbol de Navidad, pero... ¿Qué representa el árbol de Navidad? ¿Por qué lo ponemos? ¿Porque es lo típico? ¿Y por qué es típico poner un árbol con bolitas? 

Nos reunimos en familia con personas que puede que haga un año que no vemos solo porque es Navidad, ¿Por qué hemos decidido que la Navidad es un tiempo de reunirnos en familia? ¿No sería mejor hacer estas reuniones más a menudo? 

Siempre difundimos mensajes de paz y amor en Navidad, alegando que es un tiempo de armonía y felicidad ¿Por qué es un tiempo de armonía y felicidad? ¿Por qué solo en Navidad? ¿No sería mejor que ese mensaje perdurara? ¿Por qué nos hacemos tantos propósitos en estas fechas?

Otro tema que me escama es el consumismo, gastamos una gran cantidad de dinero en comida y regalos ¿Por qué focalizar ese consumo desmesurado en una fecha concreta del año? ¿Por qué no hacer pequeños detallitos durante todo el año? 

La crítica que pretendo hacer es la siguiente: desconocemos completamente lo que estamos celebrando, y nuestra excusa es: "se ha hecho así siempre" ¿Cuánto es siempre? Lo que quiero decir es que desconocemos el origen de la Navidad, pero tampoco es que nos lo cuestionemos, nos da igual, nos dejamos llevar por lo que nos cuentan y nos subimos al carro sin importarnos nada en absoluto. Consumimos porque pensamos que es bueno hacerlo, pero el resto del año vivimos con el agua al cuello ¿Es esto consumo responsable? ¿Nos importa? 

Como conclusión, personalmente pienso que es muy bonito reunirse en familia, hacernos regalos y compartir de lo que tenemos juntos, me encanta, adoro la Navidad aunque la esté criticando duramente, pero sería mucho más adorable si durase todo el año, es decir, si ese espíritu festivo no tuviera fecha de caducidad, si no fuéramos tan impulsivos a la hora de gastar y repartiéramos los gastos a lo largo del año, si conociéramos nuestras tradiciones en vez de dejarnos llevar por lo que nos cuentan otros...